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El Cibercrimen ya es noticia casi a diario siendo una actividad criminal sin fronteras por Internet que cuesta al mundo $1,000 bn por año. En pocos años, casi cualquier actividad se debe hacer a través de Internet. Obviamente, esta febril actividad ha venido seguida del clamor general por una inmediata seguridad no sólo informática, sino también jurídica. Se espera, pues, que la tecnología y el Derecho proporcionen la seguridad que se tiene en otros ámbitos.

La seguridad es uno de los fines esenciales del Derecho junto con la consecución de la justicia, por lo que no es de extrañar que se exija que la actividad de Internet se conduzca dentro de los límites de la certidumbre. Todos queremos saber cuáles son los canales para reclamar y cuáles serán las medidas que se tomarán si de repente descubrimos que, han vaciado nuestra cuenta bancaria, nuestra tarjeta de crédito ha sido interceptada al comprar por Internet, o nuestra identidad suplantada para actividades delictivas, entre otras situaciones.

¿Cómo definir Cibercrimen?
El término de Cibercrimen se refiere a actividades delictivas realizadas con el uso de tecnologías de la información, especialmente en Internet. Engloba actividades que pueden ir desde el fraude financiero, la entrada no autorizada a sitios web, el phishing, el espionaje industrial, la pornografía, la piratería, el acoso, la extorsión a empresas, ó ataques a gobiernos. Cada día se amplía el ámbito de estas actividades, cuanto más avanza la tecnología informática, mayor es la incidencia delictiva.

Los sistemas jurídicos proporcionan soluciones territoriales, pero aún hay lagunas legales en la tipificación de delitos que permitan su persecución y enjuiciamiento. La regulación de Internet es de una especial complejidad, las redes permiten atravesar las fronteras físicas de los Estados con una facilidad casi mágica dificultando la labor de los "ciber-policías” y el castigo de los delincuentes. El camino es la cooperación entre países y el compromiso de su parte de aplicar las leyes internacionales sin variaciones locales para facilitar la persecución, extradición y castigo.

El respeto a la intimidad de los ciudadanos es el contrapeso que toda regulación de seguridad en la Red ha de considerar muy cuidadosamente. No se puede exigir seguridad a costa de la intimidad y la dignidad del individuo. A nadie le gustaría que un externo evalúe nuestro gusto al comprar en línea. Por esta razón, la regulación que se adopte es necesariamente un trabajo de compleja ponderación.

Y se hizo avaricioso, dinero rápido e infecciones masivas. En una tercera época del “Fraude”, pasa de pandillero a milicia cibernética, cualquier enseñanza ética de la niñez se olvida para lograr dinero fácil con el fraude bancario, el phising y malware1.

Actualmente, ya estamos en la cuarta época del “e-Crimen”, (2007-2009) con grupos organizados del crimen especializados en espionaje industrial, secuestro de sitios Web y hasta ataques geopolíticos. A la ambición económica extrema, se añade el ansia de poder total, de control de Internet y el ejercicio de la maldad natural.

Podríamos seguir dando información, pero el objetivo más importante de este artículo va dirigido a que cada ciudadano actúe, queremos transmitir la importancia de asumir la responsabilidad individual. Para desarrollarlo de una forma didáctica que pueda ser llevada a la práctica, proporcionamos 5 principios de acción:

  1. Tomar conciencia de la interconexión del mundo físico y del mundo virtual: no son realidades separadas. Debemos aprender a vernos como el mismo individuo que actúa en ambas realidades aplicando los mismos patrones: principios éticos, precauciones, búsqueda de satisfacción o de seguridad.
  2. Involucrarse en la transformación: aceptar el progreso y la modificación de nuestra vida como algo positivo y ya necesario.
    1. Identificar nuestras nuevas actividades cotidianas y la de los que nos rodean. Como adultos ¿qué actividades relevantes hacemos en Internet?: compras, uso de nuestro banco, búsqueda de trabajo, ¿qué actividades realizan nuestros hijos?: usan el chat, navegan buscando información, participan en redes sociales subiendo su identidad, etc.
    2. Prepararse: buscar información en todos los niveles, riesgos, delitos, seguridad tanto tecnológica como consejos para actuar, cómo protegernos, cómo denunciar,…
  3. Responsabilidad es educación: La consecuencia natural del punto anterior es transmitirlo a los que nos rodean, en especial a nuestra familia. No tenemos que esperar a que el sistema educativo lo incorpore, podemos tener conversaciones regulares con nuestros hijos para informarles de los riesgos de las redes sociales, cuál es el uso responsable, qué hacer si notan algo raro o les sucede etc. y tener la información necesaria a la vista siempre.
  4. Acción: implementar acciones concretas y ser constantes. a) Investigar: cuando, cómo y qué hacen nuestros hijos en Internet (igual que nos preocupamos con quién salen, dónde, etc.), ¿cómo y qué prevenimos si no conocemos? b) procurarnos de los elementos técnicos de seguridad (antivirus, tokens, etc.) c) poner una lista de reglas: para toda la familia, en casa y en el trabajo: reglas de seguridad en el uso de Internet, horarios, la puerta abierta, etc. d) supervisar, que se cumplen las reglas y detectar cualquier comportamiento, o situación extraña.
  5. Denunciar: cualquier circunstancia que veamos irregular en un Site. Siempre que seamos víctimas de cualquier acto lesivo, debemos denunciarlo.

La mentira, el engaño y el crimen tienen el mismo efecto tanto en el mundo real como virtual, y aunque no nos gusta el amarillismo, dicen que un ejemplo vale más que mil palabras. He aquí uno para reflexionar sobre la formación que nuestros adolescentes deben recibir, especialmente al enfrentarse al mundo virtual en sitios como los chat y canales de conversación. Una adolescente de 13 años de edad se suicidó en Missuri, Estados Unidos, porque su novio virtual la dejó diciéndole que el mundo era mejor sin ella. La jovencita nunca supo que Josh, al que contactaba por MySpace, era en realidad Lori Drew, la mamá de una de sus vecinas con la que se había peleado. La mujer con un grupo de adultos fingían ser Josh, un muchacho de 16 años que llenó los sueños de la joven.

El fiscal de Los Angeles, Thomas O´Brien, levantó cargos por abuso grave y malintencionado de los sentimientos de una menor inocente. Drew podría recibir una condena de hasta 20 años.

Como adultos, tenemos delante nuevos retos a la avaricia e ingenuidad. La vieja artimaña: “te puedes enriquecer fácil y rápidamente” se recrea y moderniza. Cuidado con supuestas empresas financieras que te inviten a invertir, pueden ser “chiringuitos financieros”. Si buscas trabajo por Internet, cuidado con falsas ofertas de trabajo que buscan reclutar “mulas" para blanquear el dinero obtenido por los cibercriminales bajo la apariencia de “representante de ventas internacional" o “responsable de distribución".

¿Por qué no se denuncia?
Inicialmente porque se desconoce que estas actividades pueden ser probadas y denunciadas, porque se desconoce qué dice el sistema legal al respecto, qué apoyo debemos esperar y no se tiene claridad sobre a qué organismos acudir. Todo delito informático puede ser investigado y probado, quienes cometen este tipo de delitos pueden tener la idea errada, de que una computadora, un correo electrónico, un foro de Internet, un chat, son un escudo de anonimato invulnerable.

Los delitos informáticos, son un nuevo reto para el conjunto de la sociedad en todo el globo. Cambiarán totalmente los patrones del delincuente, serán otras las escenas de los delitos y los métodos de investigación, empresas y gobiernos se verán puestos en jaque. Incluso nuestra cultura literaria y cinematográfica generará nuevas historias, nuevos superhéroes para reflejar estas dos realidades ya indisolublemente interconectadas. La ley y la justicia tendrán que adecuarse para dar certidumbre y seguridad que el ciudadano necesita para disfrutar de una vida digital segura.

Recuerda







Mas información en

gemalto
http://www.justaskgemalto.com

                               Por Samuel Hourdin, Director de Desarrollo de Negocios para el segmento de Identity & Access Management de Gemalto en Latinoamerica.


  1. Malware (del inglés malicious software, también llamado badware), según wikipedia software malicioso o software malintencionado) es un software que tiene como objetivo infiltrarse en el sistema y dañar la computadora sin el conocimiento de su dueño, con finalidades muy diversas, ya que en esta categoría encontramos desde un troyano a un spyware.

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