Las cifras sobre el nivel de denuncia están íntimamente ligadas con el nivel de credibilidad y eficacia de las instituciones que procuran e imparten justicia.
En los países en vías de desarrollo la gente no denuncia porque considera -o sabe- que no sirve de nada. Así lo demuestran los datos recabados por la ONU a través de sus encuestas internacionales sobre victimización (International Crime Victimization Survey –ICVS–) .
Las tasas de denuncia varían entre casi 100% en robo de automóviles o motocicletas hasta menos de 15% para delitos sexuales. En el robo de autopartes u objetos del vehículo, robo simple y robo a casa habitación, en promedio se denuncia el 41%.
Las tasas más altas (60% o más) de denuncia de delitos se encuentran en Austria, Bélgica, Suecia, Suiza, Alemania, Inglaterra/Gales, Escocia y Dinamarca. En contra parte, las tasas de denuncia más bajas se observan en los países en vías de desarrollo con menos del 40%.
Así también lo confirman las Encuestas Nacionales sobre Inseguridad realizadas por el ICESI (véase www.icesi.org.mx): se estima que en México únicamente dos de cada 10 delitos son denunciados y apenas uno de cada 10 llegan a conocimiento del Ministerio Público. ¿Las causas? Aproximadamente más de la mitad de las personas piensan que es una pérdida de tiempo denunciar y/o que desconfían en las autoridades.
La incidencia delictiva que presentan los países con tasas altas de denuncia es mucho más baja que la de aquellos con bajas tasas. Por lo general, son los países de la Unión Europea, Canadá, Australia y Japón los que se ubican en los primeros y México, Argentina, Brasil o Turquía en los segundos. Es decir, las tasas de denuncia son inversamente proporcionales a las tasas de incidencia de delitos.
Sabemos que una mayor tasa de denuncia en un sistema de justicia determinado, equivale a mayor eficacia en las instituciones de seguridad. En este sentido, el que el número de denuncias muestre tendencias a la baja (y que son los únicos registros de los que se valen las autoridades para medir el tamaño de la delincuencia, a pesar de la existencia de los datos que ofrecen las encuestas victimológicas ) no significaría que la incidencia delictiva baje, por el contrario, significaría que hay una mayor desconfianza y también una buena manera de dar a conocer información distorsionada a la sociedad sobre lo que sucede.
Por ejemplo, el robo a transeúnte es uno de los delitos que menos se denuncia, por lo tanto la estadística que se construye a partir de las denuncias que la sociedad deja de hacer de este delito puede mostrar una tendencia a la baja, pero no porque se estén cometiendo menos robos, sino porque la gente denuncia menos. Otro ejemplo que sirve para ilustrar lo anterior es el del Estado de Chihuahua, que presenta una incidencia delictiva denunciada media , pero según las encuestas victimológicas su incidencia delictiva real es alta.
Sin embargo, con estos datos se puede engañar fácilmente a la opinión pública sobre el decremento de la delincuencia en determinados delitos.
Las encuestas victimológicas o encuestas a víctimas de la delincuencia (como las del ICESI y como aquellas de la ONU) son importantes porque logran acercarse a la cifra negra o cifra oculta de la delincuencia. Y aunque obviamente este tipo de encuestas tienen sus propias limitaciones y defectos , sin duda ayudan a conocer el tamaño real de la delincuencia.
Cabe anotar que la cifra negra está formada por los delitos cometidos no registrados en el sistema estadístico oficial, y se constituye por:
Si al menos la proporción de denuncia fuera a la inversa de la que hoy tenemos, es decir, que solamente quedaran sin denunciarse el 20% de los delitos, tendríamos, una radiografía más exacta de lo que sucede en el país y podríamos contar con una política criminológica acorde y mucho más precisa. Pero lamentablemente la desconfianza en el Ministerio Público es extensiva también a las policías, por ello percibimos que aunque denunciáramos no habría eco en políticas de prevención, disuasión y persecución de los delitos.
Actualmente uno de los temas en boga, sobre todo en relación con la democracia, es la rendición de cuentas. En términos de inseguridad pública la denuncia es el paso fundamental, ya que puede ser un correctivo contra la delincuencia y a la vez un antídoto contra la impunidad.
