Los hábitos de seguridad de los adolescentes se basan en los que aprendió durante su niñez,
todo aquello que se le dijo, vio o experimentó le dan la capacidad de establecer criterios y
opiniones. Durante esta transición en la que se termina de ser niño y se comienza a ser adulto,
existen riesgos potenciales por los cambios conductuales que tienden a minimizarlos utilizan
frecuentemente frases como las siguientes: “mis papás exageran” o “realmente ni es para
tanto”.
Tanto si eres adolescente como si tienes un hijo en esta etapa, es importante tener en cuenta
algunos consejos y medidas que sirven para fortalecer nuestros hábitos de seguridad:
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No aceptes “aventones” de desconocidos o poco conocidos, con esto nos referimos al
amigo del amigo que es mi amigo.
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No concretes “citas a ciegas”, el no conocer a alguien, ni tener alguna referencia
de esa persona incrementa el riesgo del engaño, y ésta es una técnica que muchos
delincuentes utilizan para secuestrar a alguien (esto aplica también para los adultos).
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Cuando acabes de conocer a alguien, toma tus precauciones:
- No lo invites a casa.
- No vayas a la suya.
- No acudas a lugares que no conozcas, y mucho menos a lugares privados o
secretos.
- No des información personal hasta que lo conozcas mejor.
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El acostumbrarnos a avisar a dónde vamos y con quién, es importante no como
medida de control o límite, sino de protección. Reportarnos a casa cuando estamos
fuera, aún cuando hayan avisado dónde estamos, así mismo si hay algún cambio de
planes.
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Es mejor siempre salir en grupo, se corren menos riesgos. Así como los pactos entre
amigos para cuidarse mutuamente.
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No te apartes del grupo para acceder a lugares obscuros o solitarios, esto puede
propiciar que seas blancos de algún delito, como asalto, secuestro o agresión.
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En fiestas, es importante que no aceptes dulces, cigarros o bebidas de desconocidos,
éstos pueden estar adulterados con sustancias que alteran la conciencia (el problema
no es sólo el uso o consumo de drogas, lo cual se puede transformar en adicción), sino
que se puede perder momentáneamente la voluntad y el conocimiento que nos lleve a
actos que no recordaremos pero que pueden dañarnos físicamente.
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El exceso en el consumo de alcohol puede volvernos vulnerables y disminuye nuestra
capacidad para responder ante cualquier evento al no estar en nuestros “cinco
sentidos” (no es, como en el caso anterior, un problema sólo de adicción). Al entablar
conversaciones con “nuevos amigos” en antros o bares, es recomendable
no proporcionar información personal y tampoco acudir solos, ir con amig@s y no perder
al grupo de vista.
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Lleva siempre una identificación, si aún no contamos con una oficial (como IFE)
entonces porta la de la escuela.
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La responsabilidad de tener un teléfono celular, no sólo es para hablar o “mensajearse”
con los amigos, sino para avisar a casa cualquier movimiento. Si
utilizas páginas de redes sociales por Internet como Facebook, Hi5, Metroflog, o
alguna otra, es importante tomar en cuenta lo siguiente:
- No aceptes como contacto a alguien que no conozcas.
- No publiques fotos de viajes o regalos (ejemplo: “el reloj que me regalo mi
papa”, o “álbum de fotos: viaje a Acapulco con toda la familia”).
- No publiques tus datos personales: dirección, escuela, teléfono celular o de
casa, correo electrónico.
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Nunca accedas a citas vía chat, es el mismo riesgo o mucho mayor que con las citas a
ciegas.